TALLER 4 SEXTO.
FÁBULA.
NIVELACIÓN SEGUNDO PERIODO.
Competencia
Comprender las diferencias entre textos literarios y crear textos cortos.
Competencia enciclopédica
Los estudiantes tienen conocimiento anterior del concepto, características, partes y ejemplos de cuento, aspectos que encuentran en este blog en el taller 3.
Desempeño
Relaciono el cuento y la fábula en su estructura, significado e intención comunicativa.
1. Análisis de Cuento.
Leer el siguiente cuento y contestar las preguntas.
La tortuga gigante
[Cuento - Texto completo.]
Horacio Quiroga
Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires, y estaba muy contento
porque era un hombre sano y trabajador. Pero un día se enfermó, y los médicos
le dijeron que solamente yéndose al campo podría curarse. Él no quería ir,
porque tenía hermanos chicos a quienes daba de comer; y se enfermaba cada día
más. Hasta que un amigo suyo, que era director del Zoológico, le dijo un día:
-Usted es amigo mío, y es un hombre bueno y trabajador. Por eso quiero
que se vaya a vivir al monte, a hacer mucho ejercicio al aire libre para
curarse. Y como usted tiene mucha puntería con la escopeta, cace bichos del
monte para traerme los cueros, y yo le daré plata adelantada para que sus
hermanitos puedan comer bien.
El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir al monte, lejos, más lejos
que Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso le hacía bien. Vivía solo
en el bosque, y él mismo se cocinaba. Comía pájaros y bichos del monte, que
cazaba con la escopeta, y después comía frutas. Dormía bajo los árboles, y
cuando hacía mal tiempo construía en cinco minutos una ramada con hojas de
palmera, y allí pasaba sentado y fumando, muy contento en medio del bosque que
bramaba con el viento y la lluvia.
Había hecho un atado con los cueros de los animales, y lo llevaba al
hombro. Había también agarrado, vivas, muchas víboras venenosas, y las llevaba
dentro de un gran mate, porque allí hay mates tan grandes como una lata de
querosene. El hombre tenía otra vez buen color, estaba fuerte y tenía apetito.
Precisamente un día en que tenía mucha hambre, porque hacía dos días que no
cazaba nada, vio a la orilla de una gran laguna un tigre enorme que quería
comer una tortuga, y la ponía parada de canto para meter dentro una pata y
sacar la carne con las uñas. Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido
espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador, que tenía una gran
puntería, le apuntó entre los ojos, y le rompió la cabeza. Después le sacó el
cuero, tan grande que él solo podría servir de alfombra para un cuarto.
-Ahora -se dijo el hombre- voy a comer tortuga, que es una carne muy
rica.
Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que estaba ya herida, y tenía la
cabeza casi separada del cuello, y la cabeza colgaba casi de dos o tres hilos
de carne.
A pesar del hambre que sentía, el hombre tuvo lástima de la pobre
tortuga, y la llevó arrastrando con una soga hasta su ramada y le vendó la
cabeza con tiras de género que sacó de su camisa, porque no tenía más que una
sola camisa, y no tenía trapos. La había llevado arrastrando porque la tortuga
era inmensa, tan alta como una silla, y pesaba como un hombre.
La tortuga quedó arrimada a un rincón, y allí pasó días y días sin
moverse.
El hombre la curaba todos los días y después le daba golpecitos con la
mano sobre el lomo.
La tortuga sanó por fin. Pero entonces fue el hombre quien se enfermó.
Tuvo fiebre y le dolía todo el cuerpo.
Después no pudo levantarse más. La fiebre aumentaba siempre, y la
garganta le quemaba de tanta sed. El hombre comprendió que estaba gravemente
enfermo, y habló en voz alta, aunque estaba solo, porque tenía mucha fiebre.
-Voy a morir -dijo el hombre-. Estoy solo, ya no puedo levantarme más, y
no tengo quién me dé agua, siquiera. Voy a morir aquí de hambre y de sed.
Y al poco rato la fiebre subió aún más, y perdió el conocimiento.
Pero la tortuga lo había oído, y entendió lo que el cazador decía. Y
ella pensó entonces:
-El hombre no me comió la otra vez, aunque tenía mucha hambre, y me
curó. Yo lo voy a curar a él ahora.
Fue entonces a la laguna, buscó una cáscara de tortuga chiquita, y
después de limpiarla bien con arena y ceniza la llenó de agua y le dio de beber
al hombre, que estaba tendido sobre su manta y se moría de sed. Se puso a
buscar enseguida raíces ricas y yuyitos tiernos, que le llevó al hombre para
que comiera. El hombre comía sin darse cuenta de quién le daba la comida,
porque tenía delirio con la fiebre y no conocía a nadie.
Todas las mañanas, la tortuga recorría el monte buscando raíces cada vez
más ricas para darle al hombre, y sentía no poder subirse a los árboles para
llevarle frutas.
El cazador comió así días y días sin saber quién le daba la comida, y un
día recobró el conocimiento. Miró a todos lados, y vio que estaba solo, pues
allí no había más que él y la tortuga, que era un animal. Y dijo otra vez en
voz alta:
-Estoy solo en el bosque, la fiebre va a volver de nuevo, y voy a morir
aquí, porque solamente en Buenos Aires hay remedios para curarme. Pero nunca
podré ir, y voy a morir aquí.
Y como él lo había dicho, la fiebre volvió esa tarde, más fuerte que
antes, y perdió de nuevo el conocimiento. Pero también esta vez la tortuga lo
había oído, y se dijo:
-Si queda aquí en el monte se va a morir, porque no hay remedios, y
tengo que llevarlo a Buenos Aires.
Dicho esto, cortó enredaderas finas y fuertes, que son como piolas,
acostó con mucho cuidado al hombre encima de su lomo, y lo sujetó bien con las
enredaderas para que no se cayese. Hizo muchas pruebas para acomodar bien la
escopeta, los cueros y el mate con víboras, y al fin consiguió lo que quería,
sin molestar al cazador, y emprendió entonces el viaje.
La tortuga, cargada así, caminó, caminó y caminó de día y de noche.
Atravesó montes, campos, cruzó a nado ríos de una legua de ancho, y atravesó
pantanos en que quedaba casi enterrada, siempre con el hombre moribundo encima.
Después de ocho o diez horas de caminar se detenía, deshacía los nudos y
acostaba al hombre con mucho cuidado en un lugar donde hubiera pasto bien seco.
Iba entonces a buscar agua y raíces tiernas, y le daba al hombre
enfermo. Ella comía también, aunque estaba tan cansada que prefería dormir.
A veces tenía que caminar al sol; y como era verano, el cazador tenía
tanta fiebre que deliraba y se moría de sed. Gritaba: ¡agua! ¡agua! a cada
rato. Y cada vez la tortuga tenía que darle de beber.
Así anduvo días y días, semana tras semana. Cada vez estaban más cerca
de Buenos Aires, pero también cada día la tortuga se iba debilitando, cada día
tenía menos fuerza, aunque ella no se quejaba. A veces quedaba tendida,
completamente sin fuerzas, y el hombre recobraba a medias el conocimiento. Y
decía, en voz alta:
-Voy a morir, estoy cada vez más enfermo, y solo en Buenos Aires me
podría curar. Pero voy a morir aquí, solo en el monte.
Él creía que estaba siempre en la ramada, porque no se daba cuenta de
nada. La tortuga se levantaba entonces, y emprendía de nuevo el camino.
Pero llegó un día, un atardecer, en que la pobre tortuga no pudo más.
Había llegado al límite de sus fuerzas, y no podía más. No había comido desde
hacía una semana para llegar más pronto. No tenía más fuerza para nada.
Cuando cayó del todo la noche, vio una luz lejana en el horizonte, un
resplandor que iluminaba el cielo, y no supo qué era. Se sentía cada vez más
débil, y cerró entonces los ojos para morir junto con el cazador, pensando con
tristeza que no había podido salvar al hombre que había sido bueno con ella.
Y, sin embargo, estaba ya en Buenos Aires, y ella no lo sabía. Aquella
luz que veía en el cielo era el resplandor de la ciudad, e iba a morir cuando
estaba ya al fin de su heroico viaje.
Pero un ratón de la ciudad -posiblemente el ratoncito Pérez- encontró a
los dos viajeros moribundos.
-¡Qué tortuga! -dijo el ratón-. Nunca he visto una tortuga tan grande.
¿Y eso que llevas en el lomo, que es? ¿Es leña?
-No -le respondió con tristeza la tortuga-. Es un hombre.
-¿Y dónde vas con ese hombre? -añadió el curioso ratón.
-Voy… voy… Quería ir a Buenos Aires -respondió la pobre tortuga en una
voz tan baja que apenas se oía-. Pero vamos a morir aquí porque nunca llegaré…
-¡Ah, zonza, zonza! -dijo riendo el ratoncito-. ¡Nunca vi una tortuga
más zonza! ¡Si ya has llegado a Buenos Aires! Esa luz que ves allí es Buenos
Aires.
Al oír esto, la tortuga se sintió con una fuerza inmensa porque aún
tenía tiempo de salvar al cazador, y emprendió la marcha.
Y cuando era de madrugada todavía, el director del Jardín Zoológico vio
llegar a una tortuga embarrada y sumamente flaca, que traía acostado en su lomo
y atado con enredaderas, para que no se cayera, a un hombre que se estaba
muriendo. El director reconoció a su amigo, y él mismo fue corriendo a buscar
remedios, con los que el cazador se curó enseguida.
Cuando el cazador supo cómo lo había salvado la tortuga, cómo había
hecho un viaje de trescientas leguas para que tomara remedios, no quiso
separarse de ella. Y como él no podía tenerla en su casa, que era muy chica, el
director del Zoológico se comprometió a tenerla en el Jardín, y a cuidarla como
si fuera su propia hija.
Y así pasó. La tortuga, feliz y contenta con el cariño que le tienen,
pasea por todo el Jardín, y es la misma gran tortuga que vemos todos los días
comiendo el pastito alrededor de las jaulas de los monos.
El cazador la va a ver todas las tardes y ella conoce desde lejos a su
amigo, por los pasos. Pasan un par de horas juntos, y ella no quiere nunca que
él se vaya sin que le dé una palmadita de cariño en el lomo.
FIN
1. ¿ Cuáles son los personajes del cuento y cómo se encontraron?
2. Explique con sus palabras cuál es el nudo del cuento.
3. ¿ Cuál cree que es la intención del autor Horacio Quiroga con este cuento?
4. ¿Cómo se relaciona el cuento con el mundo actual?
4. ¿Cómo se relaciona el cuento con el mundo actual?
2. Leer , comprender la fábula, sus características y contestar las preguntas.
Fábula
La fábula es una composición literaria narrativa breve, generalmente en prosa o en verso, en la que los personajes principales
suelen ser animales o cosas inanimadas que hablan y actúan como seres humanos.
Cada fábula cuenta, en estilo llano, una sola y breve historia o anécdota que
alberga una consecuencia aleccionadora. Posee "una intención y redacción
didáctica de carácter ético y universal"1 que casi siempre aparece al final y más raramente al principio,
llamada generalmente moraleja o adfabulación. En el Diccionario
de retórica y poética de Helena
Beristáin2 se indica que “se trata de un género didáctico mediante el cual suele
hacerse crítica de las costumbres y de los vicios locales o nacionales, pero
también de las características universales de la naturaleza humana en general”.
Características
Como género literario, posee un carácter mixto narrativo y didáctico, que ya apercibió La Fontaine al
dividirla, en el prólogo a sus Fábulas (1667), en fábula propiamente
dicha o "cuerpo" y moraleja o "alma". A causa de su
carácter práctico, que la exime de intenciones filosóficas o trascendentales,
se la ha llegado a llamar "la pariente pobre del mito". La fábula se considera más del género poético cuando se escribe en verso(poema) y del narrativo cuando se escribe en prosa(párrafos); además, debe
contener estas propiedades:
- Elementos de la narración: Generalmente en las
fábulas existe un narrador que relata los hechos acontecidos en tercera
persona, en orden cronológico. Además, relata lo que les sucede a los
personajes principales en un tiempo y lugar indeterminados.
- Estructura: Las fábulas, suelen
estar escritas en prosa o en verso además de que suelen ser
historias breves y didácticas, en estilo llano. La mayoría de estas
comienzan con la presentación de una situación inicial en la cual,
generalmente se plantea una problemática o dilema moral que puede tener
solución o no. Finalmente, esta termina con una enseñanza, moraleja o
afabulación que puede ser útil para el lector. Más raramente aparece al
principio o no aparece de forma explícita.
- Los personajes: En su mayoría, los
personajes suelen ser animales u objetos inanimados a los que se les dota
con pasiones humanas como la codicia, la soberbia o la envidia. Estos
suelen estar envueltos en situaciones problemáticas que deberán resolver.
Estos personajes animales suelen ser prototipos: la nobleza y la fuerza
son representados por el león; la astucia por el zorro, etcétera.
- Temas: Generalmente los temas
que se abordan en las fábulas son vicios humanos como la arrogancia, la
mentira, etcétera; ya que detrás de cada una de estas se muestra una
intención de criticar los comportamientos y actitudes que se van
desarrollando dentro de la historia.
Un ejemplo de fábula en prosa
es el "Gato y el Ratón" en donde se pueden identificar las
características de ésta.
El Gato y el Ratón
Había una vez un pequeño ratón
que vivía en la casa de una mujer vieja. La señora, que temía de estas
criaturas, colocó muchas trampas para matarlo. El ratón, asustado, le pide
ayuda al gato de la mujer.
-¿Podrías ayudarme, lindo gatito? -le dijo al gato.
-Sí, ¿en qué? -respondió este.
-Solo quita las trampas de la casa -dijo el ratón.
-Hmmm... Y, ¿qué me das a cambio? -dijo el gato.
-Finjo ante la señora que estoy muerto, ya que tú me has matado; ella
creerá que eres un héroe -respondió el ratón.
-Me has convencido -dijo el gato.
El gato sacó las trampas de la
casa, pero el ratón nunca cumplió su parte del trato. Un día, la señora
descubrió que fue el gato quien sacó las trampas. Ella, muy enfadada, decide
dejar al gato en la calle.
La rana y la gallina
Al que trabaja algo, puede disimulársele que lo pregone; el que nada
hace, debe callar.
Desde su charco, una parlera rana
oyó cacarear a una gallina.
«¡Vaya! -le dijo-; no creyera, hermana,
que fueras tan incómoda vecina.
Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?»
«Nada, sino anunciar que pongo un huevo».
«¿Un huevo sólo? ¡Y alborotas tanto!»
«Un huevo sólo, sí, señora mía.
¿Te espantas de eso, cuando no me espanto
de oírte cómo graznas noche y día?
Yo, porque sirvo de algo, lo publico;
tú, que de
nada sirves, calla el pico».
5. ¿ Cuál es la estructura de las dos fábulas y sus elementos?
6. ¿ Qué diferencia hay entre los personajes de las dos fábulas?
7. ¿ Cuáles son los temas de las dos fábulas?
8. ¿Cuál es la enseñanza en cada una de las fábulas?
3. Elabore un cuadro comparativo entre cuento y fábula donde compare los elementos, la estructura,los personajes y el tema.
4.Cree una fábula donde sintetice sus sentimientos en esta época de pandemia y cree un personaje con el que se identifique y dibújelo.
Enviar el trabajo al correo ligiaesperanzamendezlopez@gmail.com
Al enviar el trabajo escribir apellidos y nombres del estudiante, curso y número del taller.
Revisar la ortografía y si es a mano escribir con claridad antes de enviar el trabajo.
Enviar el trabajo terminado en una sola entrega.
Este taller es para los grados 602,604,606,608,610.
Mucho ánimo!
Enviar el trabajo al correo ligiaesperanzamendezlopez@gmail.com
Al enviar el trabajo escribir apellidos y nombres del estudiante, curso y número del taller.
Revisar la ortografía y si es a mano escribir con claridad antes de enviar el trabajo.
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Este taller es para los grados 602,604,606,608,610.
Mucho ánimo!


